martes, 14 de abril de 2009

El amor, amorsh.


Estar enamorada es lo máximo, despiertas, miras hacia un lado y lo ves durmiendo con la boca abierta, un poco de saliva seca , algunos kilitos de más y te parece lo más hermoso del mundo. Los días lunes son terribles. Después que pasaste todo el fin de semana a su lado y te empiezas a acostumbrar, comienza la nueva semana y cada uno tiene que cumplir con sus deberes y lo extrañas, aunque sabes que lo vas a ver después o estarán hablando por teléfono.

Cuando el amado llega a casa después otro día agotador de trabajo, escuchas la puerta y te alegras. El corazón salta de alegría y quieres abrazarlo todo el tiempo y saber todo lo que hizo. Los fines de semana son toda una aventura, aunque sólo vean películas tirados en el sillón todo el día. Cuando caminas por la calle y te topas con chicos guapos, de esos que un tiempo atrás le habrías coqueteado preguntándole la hora, hoy los miras, obvio, (porque tienes ojos), pero pasas por el lado como si hubieras visto un lindo árbol.

Dicen que esto sólo ocurre al comienzo de las relaciones y puede ser. Aún estoy con la efervescencia y me parece fascinante, aunque también sé que tiene sus costos….

Fuera de dejar de vivir una vida de soltera con muchas fiestas, amigas, sin horarios, etc, que ya era demasiado entretenida, hoy la vida en pareja es muy distinta, pero realmente hermosa. Lo que me llama la atención, es que ese mismo sentimiento que me hace sentir en las nubes, de pronto me convierte en una bruja. Antes no dependía de nada ni nadie para sentirme bien, hoy me siento tan vulnerable, nunca me había sentido algo así, es algo tan difícil de describir que me siento estúpida. Tiempo atrás me burlaba de las parejas que se ponían nombres como; gordita, perrita, osita, y toda la gama animal, hoy me llamo porrotoquina y me encanta. La palabra no pertenece al mundo animal, porque ni siquiera existía en este planeta hasta que nosotros la adoptamos. Antes cuando tenía alguna relación y me decían que el fin de semana no estarían por algún motivo, era una completa fiesta. Llamados de teléfonos iban y venían. Hoy mi amorcito me dice que tiene que viajar y me da pena.


Es que me caigo mal de lo tonta que me puse. Todos los días en la mañana cuando me preparo café, tomo el tazón blanco con mensajes de amor que la ex le regaló y lo miro con cara de ¡prepárate, que caerás!, pero vuelvo a la calma y pienso que es un estúpido tazón que sirve para tomar café. Qué importa que sea un antiguo regalo de su ex. Cuántos regalos no hice y cuantos no me hicieron. Pero vuelve una nueva mañana y lo miro con cara de -¡hoy sí vas a caer!.Es que los celos es una dimensión desconocida, ¿será por eso que dicen que el amor es sufrido?

domingo, 12 de abril de 2009

Amigos con Ventaja. (A.C.V.)


¿Quién no ha tenido un amigo o amiga con ventaja?, ¡por supuesto que yo no!, pero hablaré de lo que me han contado por ahí.


Definamos primero qué es un “amigo con ventaja”. Es el chico o la chica con el que te juntas un par de veces al mes, (a veces más, a veces menos), y tienes encuentros romántico-sexuales de algún grado, ya sea primero, segundo o tercero. Por lo general más del tercer tipo, pero también depende de la edad. Este amigo permite que disfrutes del sexo pero que no tengas la obligación de llamarlo al otro día. Si se le muere la mamá, lo más probable es que lo llames para decirle que lo sientes, pero no irás al funeral. El amigo con ventaja sólo lo conocen en tú casa de a oídas, si es que lo conocen, y tus amigos saben de su existencia pero tampoco lo integras a los happy hours. A no ser que por esas casualidades de la vida, lo hayas tenido que presentar porque te lo encontraste en una fiesta. Por lo general, no se sale a lugares públicos con los A.C.V., menos lugares donde sabes que te puedes encontrar con alguien. Los encuentros son entre las cuatro paredes de tú casa o en un motel. No te tienes que arreglar mucho para ver al A.C.V., basta con una ducha y alguna ropa decente, el maquillaje te lo puedes ahorrar para una cita de verdad. También ahorras en comida y no te esfuerzas por cocinar un nuevo plato para sorprenderlo, lo que le des le gusta y tampoco te importa mucho si quiere comer, muchas veces basta con un vaso de soda y algún picoteo.


Los amigos con ventaja pueden ser bastante útiles en algún momento. Digo útil porque la relación que existe es una mutua utilización, pero con respeto y a veces hasta con cariño, donde ambas personas se ponen de acuerdo y lo pasan bien un rato.


No voy a cuestionar si es bueno o malo tener un amigo con ventaja, eso a juzgar cada uno. Más de alguna vez, (y sobre todo para las mujeres que somos más sensibles) este amigo con ventaja, (que muchas veces es un ex y que sabes que una relación es imposible pero se llevan bien la cama) empieza a confundir tus sentimientos y ya estas esperando el próximo encuentro, haciéndote la A.C.V. buena onda pero lo empiezas a extrañar. Comienzas a reflexionar sobre lo tan buena persona que es, tan tierno.  Cuando lo ves, empiezas a preguntar más de la cuenta y comienzas a sufrir porque esperas más de lo que te pueden dar. Cuento repetido.


El problema no es tener un amigo o amiga con ventaja, el problema es por qué se tiene que recurrir a este tipo de prácticas, ¿por la incapacidad de mantener una relación?, ¿mala suerte?, ¿demasiados requerimientos que tiene que cumplir una pareja real?, ¿Por qué temes al amor y no te quieres enamorar?, ¿Por qué eres tan egoísta que no quieres compartir tu dinero?, ¿todas las anteriores?, o porque simplemente la persona adecuada no llega. Sea cual sea el motivo, no creo que sólo sea por diversión que se recurre a los A.C.V. sino porque necesitamos sentirnos amados de alguna manera y que nos apapachen de vez en cuando. Es por eso que ahora cuando mis amigas me cuentan de sus A.C.V. ya no me causa tanta gracia, pienso en la soledad que deben sentir.

lunes, 30 de marzo de 2009

El ciempiés no puede ser lombriz!


No sé si será para todos igual, no lo creo, en toda regla existe una excepción. Pero tengo la intuición de que para ver la luz, primero es necesario caminar por las tinieblas. Quizás es parte de este plan divino que tiene Dios para todos nosotros, para valorar las cosas, para aprender a separar el trigo de la paja y reconocer las cosas buenas cuando se presentan.


No puedo decir que todos los hombres con los que antes me relacioné anteriormente son malos, porque hubieron chicos muy buenos, pero simplemente no eran para mí. Lo que sí puedo decir es que muchos fueron un asco; mentirosos, traidores, mujeriegos, mitómanos, depresivos y hasta alguno medio psicópata. Pero no puedo evadir mi responsabilidad, porque yo los elegí. Una y otra vez, idealizando sus figuras, suponiendo sus pensamientos y creyendo fervientemente que las cosas malas algún día cambiarían, pero eso nunca ocurría.


Los hombres hacen una clara separación entre las chicas que son para presentárselas a la familia y las que son para el rato. Mi impresión es que para nosotras esta división no es tan clara, porque queremos creer que la realidad es mejor de lo que verdaderamente es. Tenemos fe que las personas cambian y se nos van los años tratando de que el chico que es para pasarlo bien, se convierta en el chico para presentarle a la familia.


Claro que la gente cambia, sino no existiría la rehabilitación, pero hay cosas que pertenecen a nuestra esencia y jamás podrán cambiar. Por esta razón he llegado a la conclusión que hay que querer y aceptar a las personas como son y si no son lo que buscamos, entonces next. Así nadie sufre ni pierde el tiempo. Porque querer tapar el sol con un dedo no se puede y el ciempiés no puede ser lombriz, por más que esconda sus patitas, siempre estarán ahí. Es mejor no taparse los ojos mientras caminas porque en algún momento vas a caer.


La idea no es andar buscando al hombre perfecto, porque como dice una amiga, -¡el príncipe azul es impotente!-, pero sí encontrar a alguien compatible con nuestros gustos y nuestra manera de vivir. Un hombre que sus defectos no sean tan importantes para uno. Que podamos vivir con aquellos defectos. Así como también somos aceptadas con nuestras virtudes y no tan virtudes, por que las niñas no tenemos defectos.

jueves, 19 de marzo de 2009

Los chicos buenos no van a la cama.


El otro día conversaba con una amiga en un restaurant italiano del Village, donde me contaba que hace algún tiempo, antes de llegar a New York, un médico simpático, buena gente y preocupado, la cortejaba, pero ella no sentía nada por él excepto amistad. Un día lo invitó a cenar a su casa y él se ofreció a lavar los platos después de la comida, mi amiga no lo podía creer su amabilidad y le dijo:- ay lindo que eres amoroso!-, Mientas él la miraba con cara de ¡ÁMAME!.

Otro día, con otra amiga hablando por msn, me contaba de su eterno enamorado, que la había invitado a comer y le prometía amor por siempre, sin esperar nada, sabiendo que ella sólo lo quiere como amigo. El eterno enamorado lleva años esperando que algún día despierte y se enamore de él, pero mi amiga no lo cree posible. Él es un tipo bueno, jugado, noble, que haría cualquier cosa por ella, pero a ella sólo la conmueve a ratos y me dice: - es tan buena persona este mino-.
Es que los hombres de buenos adjetivos y nombres con diminutivos simplemente no van a la cama, el Juanito, el Pedrito, el tiernito, el amoroso y el lindo, todos esos buenos hombres con valores, que son los que siempre están ahí, los que nos quieren de verdad, que piensan en lo mejor para nosotras, terminan siendo nuestros mejores amigos, los paños de lagrimas cuando llega el pelotudo que nos encanta, que aparece y desaparece, que nos regala incertidumbre en vez de rosas, el puto que lo único que quiere es sexo y después no vuelve a llamar. ¡Que injusta es la vida!

Por qué siempre tenemos que andar buscando lo difícil, lo complicado, la emoción del momento y no nos damos cuenta de las cosas que verdaderamente valen. Siempre nos quejamos de los hombres, que están cada vez peor, que son unos poco hombres, cobardes, etc. Pero los hombres que están ahí, esperando, con sus corazoncitos ansiosos de darnos lo mejor de ellos, los que también son príncipes, pero tienen en caballo estacionado a la vuelta y por eso no vemos su verdadera identidad, los que se conforman con vernos de vez en cuando, esos, no van a la cama.
Quizás es el momento de pensar en la posibilidad que ese chico del trabajo, de la clase, el amigo de toda la vida, el que busca excusas para tocarte, sea el príncipe que has buscado toda la vida y está disfrazado de un chico común, que cuando te mira a los ojos te grita que lo ames.

jueves, 12 de marzo de 2009

Belleza, Cuestión de Actitud.


Cecilia Bolocco tiene toda la razón, belleza es cuestión de actitud. Desde algunos días se desató en mi lo científica que llevo dentro, para fines mucho menos científicos por cierto. Decidí explorar por qué los hombres y algunas mujeres te comen con la mirada mientras caminas, y otras veces avanzas por la calle como siempre, con el mismo rostro, las mismas piernas y nadie te ve ni te dice absolutamente nada. ¿Es posible ser bella sólo una parte del tiempo?.

Con esta pregunta de investigación y la hipótesis de Cecilia Bolocco, salí de mi casa dos días distintos, con la misma ropa, el mismo maquillaje, el mismo perfume y peinado. El primer día salí con la mejor actitud de loser, una L de tres metros en mi frente, me sentí insegura, sentí que se asomaban mis orejas entre el pelo para saludar a los otros dumbos caminantes, pensé que no me había lavado bien los dientes después de almuerzo y quizás tenía alguna cosa verde, además de sentirme frustrada por no hacer mi tarea de idioma, todo mal. NADIE ME MIRÓ, aunque me hubiera atropellado un tren, nadie lo habría notado.

Días después, con los mismos pantalones, el mismo sweater, el pelo liso y los labios con brillo, salí a la selva, pero esta vez me aleoné antes, me miré al espejo, me dije que mis orejas no eran tan grandes y si lo eran, era sólo mi problema, mientras no ande derribando gente por los costados, todo bien. Me sonreí y me caí bien, me encontré linda, con gracia. Me dije:- Maca, pucha que estay rica!- y así me amé como por 3 minutos, con distintos piropos, unos lindos y otros sucios que hasta a mi me daban risa.

Y adivinen qué…….!la hipótesis se convirtió en teoría!, caminé por broadway en pleno soho, sintiéndome una reina, guapa, dueña del mundo, nada me quedaba grande y dos tipos (y guapos, cabe destacar) se me acercaron a hablar, en plena calle, uno me dijo si me podía acompañar y otro me invitó un café, fuera de todas las miradas y piropos varios que atraje en mi caminata neoyorkina, increíble!.


Conclusión 1: cambia la L de tú frente y ponte una W, si te sientes bella, los demás te verán bella, todo depende de ti.
Conclusión 2: no importa lo grande que tengas las orejas, si aún no vuelas, todo bien.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Odio a las Ex!




El otro día, cuando nos disponíamos a dormir con mi adorado hombre, me comenta:
- hoy me llamó la M- (su ex)
-¿y qué quería?-, respondí, disimulando la ira que me invadía.
-nada, simplemente saber cómo estaba-, y luego de un corto silencio dijo,- yo no sé por qué me llama, si mientas estuve con ella no la llamaba, porque habría de querer hablar con ella ahora-.Lo amé aún más.

Después me contó otros detalles de su conversación y de las cosas que M le decía disfrazadas de bromas, claramente con el afán de destruirme y a nuestra relación también. M dijo cosas como: -espera a que dejen de viajar y vas a ver cómo toma su maleta y sigue viajando…. Pero sola! o, -te va a sacar hasta el último peso para gastárselo con otro y después se va a ir- , etc, etc, terminando las frases con risas para que se entendieran que eran “bromas”. Estupideces a las que mi amado contestó:- si algún día se va, me sentiré pagado con el tiempo que estuvo conmigo- y ahí me derretí completamente y me prometí a mi misma que haría todo lo posible para no perderlo jamás.

Es que las ex, no todas, ¡son unas zorras!, no pueden darse por vencidas y aceptar la derrota. La vida es así, a veces se gana y otras no, ¿por qué no dejan de perder tiempo ocupando la cabeza en el ex novio y se concentran en encontrar uno nuevo? En ese sentido los hombres son más prácticos, siempre saben que si algún pájaro se les va, hay otros cien volando. En cambio, muchas mujeres, están ahí, depredadoras, al acecho, con las uñas escondidas, para que a la primera pelea, ¡zaz! dar el zarpazo y que el macho corra a sus brazos y descargue la ira en su cama. Es por eso que siempre lo están llamando, para "saber cómo está”, es que la respuesta es muy fácil,………… ESTÁ CON OTRA! STUPID!!!!.

Hay que leer el manual de la buena ex, y entender cuando el ex macho está con una nueva compañera y alejarse. Perderse en el espacio sideral como una estrella fugaz en el infinito, como un grano de arena en el fondo del mar, hacer cuenta que el ex se fue a vivir a la isla de lost……. Un momento……. ¿soy una buena ex?, aysss ¡es que soy amiga de casi todos mis ex y los quiero tanto! Como novios eran un desastre, pero como amigos son geniales, ¿me odiarán sus novias cuando los llamo para saber cómo están?.

martes, 24 de febrero de 2009

México en la Piel.


Visité México, la tierra de mi amado. Para los que crean que estoy siendo infiel, pues tienen razón, le he sido infiel a Luis Miguel desde que estoy de polola (novia, girldfriend, enamorada, etc). Es que nuestra relación a distancia y nuestros mensajes por mp3 ya no podían ser, necesitaba algo más. (Aunque Micky sabe que siempre seré su incondicional chica del bikini azul).

Sólo estuve unos días y luego de visitar dos ciudades, veo que el México de Cancún y Acapulco que nos venden en las revistas de viajes, es sólo la buena parte de un sueño que está al borde de convertirse en pesadilla.

Caminaba por calle Reforma, una de las avenidas principales del Distrito Federal, llena de árboles, tiendas, bancos, edificios, un muy lindo sector. Había pequeños puestos en la calle vendiendo tacos donde la gente comía y conversaba con sus cuates (amigos), hablaban de antros, del gobierno, de programas de televisión, etc., Me parecía una ciudad tan viva, tan llena de colores y sabores. A la salida del museo antropológico, me encontré con mi infancia, había una tienda de “tortas de jamón”. No podía creerlo. Me parecía ver al chavo del 8 con sus ojos hambrientos imaginando comer tan deseado banquete. Luego miré a mi alrededor y comprendí que habían miles chavitos del 8, más grandes, más chicos, unos más morenos que otros, con sus caritas infantiles tocadas por una inocencia perdida, con ropas sucias y las manos extendidas para recibir una moneda. Seguí caminado y la ciudad ya no me parecía tan acogedora como treinta minutos atrás. Había chavitos por doquier y las tortas de jamón no alcanzaban.

Seguí caminando por La Condesa, sabía que era uno de los mejores barrios de Ciudad de México. Pensé en los sectores más pobres y mi mente no daba para imaginar, si a plena luz del día veía tanta pobreza deambulando por los parques, las calles, las plazas, qué queda para los barrios pobres de verdad. Carpas en plena vereda, familias completas viviendo el colchones mal olientes, con jardines de autos andando frente a sus endebles frontis plásticos. Después me enteré que era una forma de protesta, y la gente no vivía en la vereda. Me tranquilizó un poco, pero no dejó de dolerme.

La desigualdad es tan grande. Desconcierta ver tanto auto lujoso y tanto niño vagabundo. En una cena, un hombre comentó que le compraría un auto a su esposa. Otro hombre le aconsejo que comprara un jeep de una marca conocida y lujosa, diciendo:- para que soporte el “blindaje”-, abrí los ojos y traté de disimular mi horror. La secuestros y los asesinatos están a la orden del día. El gobierno no puede con los narcos y la inseguridad anda a la siga del que se le ponga por delante.

Después de algunos días en Ciudad de México, Veracruz fue mi próxima parada. Una ciudad preciosa junto al mar. Mientras caminaba por el centro, algo me hacía pensar en Cuba, no sé si la música, la gente o sus calles. Eran días de carnaval, todos se veían muy contentos. Traían antifaces, globos, y orejas de ratón luminosas. Vi algunos mariachis y recordé el video de una canción de Luis Miguel con una mexicana de ojos grandes, parecida a las que me encontraba todo el tiempo. Una vez un amigo me comentó que su madre le aconsejaba no confiar en mujeres de ojos chicos. Le encontré toda la razón. Las dos ex amigas que me jodieron la vida tenían ojos pequeños, pero, qué se hace en este caso, ¿será que en México todas son buenas mujeres, o existen otras reglas para esta raza ojuna?, quién sabe.

El comercio informal se encontraba en cada esquina, junto a los tacos y los chavitos del 8. Las puertas de los restaurantes no eran impedimento para los vendedores ambulantes, vendían desde chicles hasta comida, se paseaban por todas las mesas, toda una pasarela para el comercio. En la noche, los locales sacaban sus mesas a la calle y al ritmo del son y la salsa, la gente conversaba con las otras mesas, compraban cervezas, reían, bailaban, hasta se electrocutaban……….. sí, se electrocutaban y pagaban para ello, le llamaban los "toques". Los toques son dos manoplas de metal unidas a unos cables conectados a la corriente. El juego consistía en que los más machotes  debían probar su hombría electrocutándose frente a las damas. Pensé  que eso en mi país estaba penalizado y se le llamaba tortura, pero ellos eran felices autotorturandose, todo un caso.

México tiene cosas buenas y malas, ¿como todo no? ¿tengo o no tengo razón?, a juzgar cada uno la comida mexicana, mi úlcera no se hizo muy amiga del picante. Pero hay algo que nadie en el mundo podría negar, la amabilidad y simpatía de su gente, siempre alegre, acogedora, divertida. México lindo y querido, ojalá se acuerden de ti el PRI o el PAN no sólo para las elecciones, sino siempre, es que no te tienen paciencia.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Te declaro mi Amor.


Te declaro mi amor.
No por tus columnas en el diario,
Ni por tus análisis conflictivos
Tampoco por tú pinta burguesa
Ni tus millas hasta el desvarío.
Te declaro mi amor,
Por tus ojos,
Esa mirada cándida, que cuenta historias.
Por tus manos melosas
Y tú sonrisa de niño
Te declaro mi amor porque eres pueblo
Por tú amor de hermano, de hijo, de amigo.
Por tus manos laboriosas,
Y tus chistes críos.
Te declaro mi amor por tus pasos torpes.
Porque cantas como el río.
Por tu sed de justicia
Y tus zapatos primitivos.
Eres tan roca, tan vendaval
Es un privilegio conocer tú rocío
Tú corazoncito tierno, frágil.
Tú lágrima rápida
Tus libros leídos.
Te declaro mi amor por tú América Latina
Y por un uruguayo,
Porque gracias a Mario
Ninguno de los dos nos salvamos.

martes, 17 de febrero de 2009

Con Razón la Revolución.


Hoy visité el Louvre, para los que no saben, era la residencia real antes de la revolución francesa. Hoy es un museo imposible de recorrer en un día. La majestuosidad de la construcción es una cosa que deja con la boca abierta. Es tan grande que se podría organizar un concierto de Madonna ahí dentro y aún sobraría espacio. No sé cómo lo hacían los reyes, porque por muy reyes que fueran, más de alguna vez les dio hambre o sed. Debe haber sido toda una travesía atravesar el castillo pasa ir a buscar un vaso de agua. Bah!, se me olvidaba, para eso estaban los sirvientes, parte de la plebe que trabajaba entregándoles sus vidas a la familia real. Seguro que ellos eran los que tenían que correr para satisfacer los más exquisitos deseos de sus amos y señores. Que cuerpos debieron tener esas y esos sirvientes, corriendo la maratón real todos los días. Ya me imagino a los nobles, con los ojos hinchados, las barrigas grandes y los corsés a punto de explotar, mirando los atléticos cuerpos de baja categoría, que más de alguna vez se tentaban a probar. Es que era para hacer una revolución, si te obligan a correr el castillo todo el día y después te cae un obeso sudoroso de doscientos kilos para hacerte el amor, no hay más camino que la revolución. Pero las cosas no fueron así, porque los sirvientes ante todos eran leales, más nobles que los mismos “nobles”, entrenados para soportar todo tipo de vejámenes y seguir a sus amos y señores hasta la luna si fuera necesario, mal que mal, tenían comida y podían alimentar a los suyos con los restos señoriales. Pero los que estaban afuera, campesinos y gente del pueblo, esos la pasaron mal, muertos de hambre, obligados a pagar exagerados impuestos para costear los escandalosos lujos y caprichos de la nobleza.

Miro los jardines de laberinto y me imagino las más eróticas escenas, en donde los vestidos largos y corsés ajustados no eran impedimento para caer en los brazos de la pasión. Y si no, ¿para qué tenían jardines de laberintos?, perfectamente podrían haber tenido grandes prados de hermosas flores, rosas y exóticas platas traídas de Egipto, China o la India, pero no, tenían esos arbustillos verde opaco podados con prolijidad, llenos de pasillos y rincones para jugar al “corre que te pillo”. Es que es obvio, si hasta a mi me dieron ganas de jugar, sino fuera porque los arbustos me llegaban al hombro y por los guardias del lugar, a lo más María Antonieta habría caído, mirando el cielo y gritando libertad.

martes, 27 de enero de 2009

¿Celosa?¿????


¿Puedes sentir el calor de mis ojos acariciando tus mejillas?
¿Puedes sentir el crujir de mi estomago demandando tu mirada?
¿Acaso puedes ver la fiera que emana de mis tripas y te reclama?
Mis cólicos te buscan hasta desatar la úlcera enmarañada.

Que ni el frio toque tú cuerpo
Ni el calor, ni el viento, ni la lana.
Sólo yo quiero estar en tus cuentos
En tus mañanas, tus noches y madrugadas.

Porque lo que es de uso personal no se presta,
Y porque creo en la propiedad privada,
Es que no tengo ninguna intención de compartirte
Ni en mitades, ni en trozos, ni en nada.

A tus brazos los quiero sólo en mi cintura
Y a tu cabeza pensando en mis pestañas
Sabes bien que te doy la anchura
Aunque el alto, dame tiempo, nunca me falla.

Es que de tan sólo pensarte en otros brazos
Aunque ahora sólo queden telas de araña
Me circula fuego por las venas
Y mi corazón bombea limón, vinagre y agria maña.

Quiero ser la última, si bien siempre me gustó ser primera,
Esta vez quiero el final, pero sin dejar de ganar
Y así como los últimos serán los primeros,
Yo quiero la última parte y final.

El último primer beso, la última primera noche,
La última primera mirada con gusto a mermelada
Así es que te quiero últimamente
Y la locura de mis celos los guardo bajo la almohada.